Resumen
La gestión del ciclo de vida de las aplicaciones (ALM) combina las personas, las herramientas y los procesos que gestionan el ciclo de vida de una aplicación desde que se diseña hasta que deja de estar disponible.
La componen varias disciplinas que solían estar divididas por los procesos de desarrollo heredados, como el método de desarrollo en cascada, la gestión de proyectos y de los requisitos, el desarrollo de software, las pruebas y el control de calidad, la implementación y el mantenimiento.
La gestión del ciclo de vida de las aplicaciones integra la disciplina de la ingeniería de plataformas y complementa la metodología ágil y DevOps, de manera que la colaboración de los equipos sea más eficiente para la empresa.
La adopción de la ALM también permite la distribución constante de software y actualizaciones con lanzamientos frecuentes, a veces incluso varios en un solo día, en lugar de lanzamientos de nuevas versiones cada ciertos meses o una vez al año.
La gestión del ciclo de vida de las aplicaciones brinda un marco para el desarrollo de software y permite gestionar los sistemas a lo largo del tiempo. Las prácticas de la ALM implican un plan ligero y preestablecido y una serie de requisitos para transformar una idea en una aplicación.
Cuando decidas desarrollar software con este enfoque, ten en cuenta toda la vida útil de la aplicación, el mantenimiento, las futuras actualizaciones e incluso la fecha en que dejará de utilizarse y será remplazada.
La ALM combina todos estos elementos y permite agilizar las implementaciones, mejorar el control sobre el flujo de trabajo, generar productos de mayor calidad y aumentar la satisfacción de los desarrolladores.
Etapas de la ALM
La ALM permite controlar el proceso de desarrollo. Como se trata de un proceso integrado, puedes ver el progreso, los pasos pendientes, la duración de las tareas, las pruebas completadas y mucho más.
Control de las aplicaciones
El control describe las decisiones que se toman con respecto a una aplicación. El proceso de creación de una aplicación comienza con una idea inicial y el análisis de su relación con las necesidades y los objetivos de la empresa.
Esto forma parte de los requisitos de la aplicación nueva, los cuales deben definirse y acordarse en la etapa de control.
La gestión de los recursos, los datos y la seguridad, así como el acceso de los usuarios, son elementos adicionales del control de las aplicaciones.
Si se estandarizan estos procesos, se puede automatizar el control y agilizar la distribución de las aplicaciones.
Desarrollo de aplicaciones
Una vez que se hayan detallado y acordado los requisitos de la aplicación o la actualización, se podrá comenzar con su desarrollo. Los equipos que utilizan una metodología ágil pueden ejecutar tareas de desarrollo e implementación una o varias veces al día.
Los procesos de diseño, creación, prueba e implementación de las aplicaciones forman parte de la etapa de desarrollo.
Prueba del software
Una vez que se haya desarrollado la aplicación nueva, deben realizarse pruebas para corregir los errores antes de avanzar a la etapa de producción.
En el caso de los equipos ágiles y de DevOps, las pruebas deben llevarse a cabo al mismo tiempo que el trabajo del equipo de desarrollo para que este último pueda recibir comentarios de forma permanente.
A fin de evitar que estas actualizaciones frecuentes entren en conflicto, es necesario implementar la integración continua como parte del proceso de desarrollo.
El objetivo de la etapa de prueba es garantizar que se cumplan los requisitos establecidos en la etapa de control y que la aplicación funcione correctamente antes de ponerla a disposición de los usuarios.
Operaciones y mantenimiento
Después de ejecutar las pruebas y corregir los errores, la aplicación está lista para implementarse y distribuirse a los usuarios.
La etapa de mantenimiento y operaciones permite que la ALM se centre en toda la vida útil de la aplicación. Las operaciones no finalizan cuando se implementa la aplicación, ya que se deben realizar tareas de mantenimiento y actualizaciones periódicas.
Entre las tareas de mantenimiento se encuentra el retiro de aplicaciones o servicios. Los equipos deben definir cuándo dejarán de admitir una aplicación o cuándo estará disponible una versión más actualizada.
Diferencias entre la ALM y el SDLC
La gestión del ciclo de vida de las aplicaciones (ALM) suele confundirse con el ciclo de vida de desarrollo del software (SDLC), ya que ambos se ocupan del proceso de desarrollo de software. La diferencia más importante es que el SDLC se centra en la etapa de desarrollo, mientras que la ALM abarca todo el ciclo de vida de las aplicaciones, incluso después del desarrollo, puesto que comprende desde la concepción de la idea inicial hasta el mantenimiento y la posterior eliminación.
Se puede considerar que el ciclo de vida de desarrollo del software forma parte de la gestión del ciclo de vida de las aplicaciones, principalmente durante las etapas de desarrollo, prueba e implementación. La ALM puede incluir varios ciclos de vida de desarrollo para una aplicación determinada.
Recursos de Red Hat
Herramientas de gestión del ciclo de vida de las aplicaciones
Las herramientas de ALM funcionan principalmente como herramientas de gestión de proyectos que permiten conectar a las personas con los procesos. Elige una herramienta que incluya el control de versiones, la posibilidad de comunicación instantánea entre los equipos, funciones de gestión de los requisitos, estimación y planificación de proyectos, gestión del código fuente y gestión de las pruebas.
Es posible que encuentres todas las funciones que necesitas en una sola herramienta, o tal vez debas incorporar más herramientas, como aquellas específicas para los desarrolladores. La herramienta de ALM que elijas debe acompañar tu proceso de desarrollo, ya sea de metodología ágil, en cascada, DevOps o de cualquier otro tipo.
Ejemplos de herramientas de ALM:
- Atlassian Jira,
- soluciones de ALM de IBM,
- CA Agile Central,
- Azure DevOps Server de Microsoft,
- Tuleap,
- Basecamp.
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