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¿Qué es una aplicación empresarial?

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Una aplicación empresarial es un software que gestiona los procesos fundamentales de toda una empresa. A diferencia del software convencional, que está pensado para una sola persona o un equipo pequeño, este tipo de software permite que las distintas áreas de una empresa protejan información, la compartan, coordinen tareas y lleven a cabo sus operaciones principales con mayor fluidez. 

Esto puede incluir funciones como el control de inventario, la gestión de datos de clientes, la gestión de nóminas o la comunicación interna. Su objetivo es sincronizar de manera automática los flujos de trabajo en toda la empresa y, así, eliminar la necesidad de transferir datos manualmente entre herramientas dispares.

En la mayoría de las empresas, esto no consiste en un único sistema gigante. Por lo general, se trata de una combinación de microservicios, interfaces de programación de aplicaciones (API) y bases de datos que funcionan conjuntamente en segundo plano. Dado que estos sistemas prestan servicios a un gran número de usuarios de diferentes equipos y con diferentes roles, necesitan disponer de una excelente seguridad y la capacidad de adaptarse a la demanda. También requieren una plataforma de aplicaciones confiable para que los equipos de desarrollo y operaciones puedan diseñar, ejecutar y gestionar cada solución de forma fluida, tanto en entornos de nube como locales.

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Aunque las aplicaciones empresariales se encargan de tareas muy diferentes entre sí, todas comparten algunas características comunes. Como se utilizan en toda la empresa y requieren que los equipos de desarrollo, seguridad y operaciones colaboren estrechamente, no pueden depender de un solo marco general para todos los casos. Cuando las empresas diseñan software empresarial, deben personalizar aspectos específicos para adaptarlo a sus necesidades particulares. 

Estas son las características clave de una aplicación empresarial que la diferencian de una herramienta empresarial estándar:

  • Capacidad de ajuste: Una aplicación convencional podría necesitar gestionar solo unos pocos usuarios a la vez. En cambio, una aplicación empresarial debe ser capaz de adaptarse simultáneamente para satisfacer las necesidades de miles de empleados internos y clientes externos en diferentes ubicaciones. Esta capacidad de ajuste permite que las empresas adapten su potencia informática para satisfacer los cambios en la demanda empresarial, como ocurre, por ejemplo, con una aplicación de preparación de declaraciones de impuestos que se adapta para gestionar millones de usuarios simultáneos durante la temporada de mayor uso sin que falle el sistema. 
  • Seguridad y privacidad: Las aplicaciones empresariales gestionan datos corporativos confidenciales, registros financieros e información de clientes, por lo que es fundamental contar con una seguridad rigurosa. Pueden requerir un cifrado avanzado de datos y controles de acceso estrictos para que las empresas puedan regular exactamente quién puede ver o modificar los datos disponibles. 
  • Complejidad de las tareas: Las aplicaciones empresariales no solo sirven para almacenar datos; también pueden usarse para gestionar procesos muy complejos y de múltiples pasos en toda una empresa. Al integrar en el software las reglas de negocio cotidianas de una empresa, las aplicaciones gestionan automáticamente tareas secuenciales, como la actualización de las bases de datos contables y de inventario de la empresa en el momento en que un producto sale del almacén.
  • Facilidad de integración: Las aplicaciones empresariales rara vez funcionan de forma aislada. Deben ser lo suficientemente flexibles como para conectarse y compartir información con bases de datos, sistemas tradicionales y herramientas externas de partners, de modo que los equipos internos puedan colaborar sin inconvenientes y compartir información a través de un conjunto completo de herramientas comunes.
  • Uniformidad y flexibilidad: Las empresas deben decidir dónde se alojarán físicamente estas aplicaciones en función del rendimiento, los requisitos de infraestructura y las cuestiones relacionadas con la privacidad de los datos. Para funcionar de manera adecuada en entornos locales, en la nube y en el extremo de la red, las aplicaciones empresariales sólidas necesitan una plataforma de aplicaciones uniforme. Con esta configuración, los equipos de TI mantienen una visibilidad total y una seguridad uniforme en todas las implementaciones.

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El verdadero valor de las aplicaciones empresariales radica en la eficiencia que aportan a las grandes empresas. Al conectar datos, equipos y flujos de trabajo, reducen la duplicación de tareas, aumentan la visibilidad y facilitan la gestión de las operaciones diarias.

Mejor conectividad y colaboración

Cuando cada equipo utiliza distintas herramientas y aplicaciones, los datos forman conjuntos aislados que dificultan el intercambio de información entre departamentos. Alguien de un equipo podría tener que duplicar manualmente los datos para compartirlos con otro equipo en una herramienta diferente, lo que aumenta el riesgo de que se produzcan errores humanos y consume un tiempo valioso.

El software empresarial resuelve este problema conectando las diferentes funciones de la empresa a través de la misma aplicación o plataforma de aplicaciones. Con este enfoque se favorece la colaboración, ya que todos los equipos disponen automáticamente de acceso a los datos y de una visibilidad completa desde que se inicia un proyecto. 

Eficiencia mejorada

Las aplicaciones empresariales automatizan muchos procesos manuales que suelen ralentizar el trabajo de los equipos. Además, optimizan mejor la asignación de recursos, dado que permiten, por ejemplo, ampliar o reducir la capacidad del software cuando es necesario. Tanto la automatización como la optimización ayudan a las empresas a realizar las tareas más rápidamente y con menos errores humanos. Gracias a esta eficiencia operativa, recuperan el tiempo que dedicaban al control manual de los datos, y los empleados pueden centrarse en tareas de mayor prioridad.

Reducción de los costos

Además, incorporar automatización y mejorar la asignación de recursos ayuda a ahorrar costos, ya que se reducen los errores humanos y se limita la infraestructura digital a lo estrictamente necesario para la empresa. El ahorro de costos a largo plazo también proviene de reducir los recursos de software que utiliza la empresa. Al usar una única aplicación empresarial, puede dejar de pagar licencias por múltiples herramientas que cumplen funciones similares.

Mayor seguridad

A diferencia del software convencional, las aplicaciones empresariales incluyen funciones diseñadas para proteger los datos confidenciales de la empresa o de los clientes y satisfacer los requisitos de cumplimiento normativo. Entre ellas se encuentran funciones integradas como la auditoría y los controles de acceso automatizados, así como el análisis continuo del código para detectar puntos vulnerables del software y fugas de datos antes de que provoquen un fallo de seguridad. 

Mejor gestión de los datos

Las aplicaciones empresariales recopilan información en un repositorio de datos unificado y crean así una fuente única de verdad que procesa los datos de todos los ámbitos de la empresa en el momento en que se generan. Al definir claramente estos requisitos de datos desde el principio, las empresas garantizan que su información se mantenga limpia y estandarizada en todos los departamentos. Disponer de estos datos de confianza en un único lugar brinda a las empresas las herramientas específicas que necesitan para obtener una inteligencia empresarial más precisa, análisis avanzados y una toma de decisiones estratégicas más ágil.

Antes, para conectar funciones empresariales independientes, se necesitaba middleware a medida o complejos canales de datos que obligaran a los distintos sistemas a comunicarse entre sí. Ahora, se tiende a implementar arquitecturas modulares que hacen que la integración sea más flexible y mucho más sencilla.

Microservicios

Las aplicaciones empresariales solían desarrollarse como un único programa de gran tamaño. Si los desarrolladores querían actualizar una función menor en una parte del software (como un módulo de nóminas), tenían que actualizar y volver a implementar toda la aplicación. Si fallaba un solo elemento, podía colapsar toda la aplicación.

Para evitar este problema, los equipos actuales utilizan una arquitectura de microservicios. En lugar de crear un único programa de gran tamaño, los desarrolladores dividen la aplicación en un conjunto de servicios más pequeños e independientes, cada uno de los cuales se encarga de una única tarea. Estos servicios se comunican entre sí de forma automática a través de API. Como cada servicio es independiente, los equipos pueden actualizar o corregir partes concretas de la aplicación sin necesidad de desconectar todo el sistema.

Contenedores

Una vez que una aplicación se divide en microservicios independientes, los equipos de desarrollo y operaciones se enfrentan a un nuevo desafío: garantizar que todas esas partes individuales funcionen con uniformidad en los distintos entornos. Una aplicación puede funcionar perfectamente en la computadora portátil de un desarrollador, pero fallar al implementarse en un servidor local o en una nube pública.

Para resolver este problema, las empresas utilizan contenedores. Mientras que los microservicios determinan la forma en que se construyen los elementos de una aplicación, los contenedores determinan cómo se empaquetan y se implementan. Los contenedores aíslan un único servicio y todos los archivos de configuración específicos que necesita para ejecutarse, y los agrupan en un paquete ligero. La aplicación contenida lleva consigo todo su entorno, por lo que se ejecuta exactamente de la misma manera en cualquier infraestructura o hardware.

Plataformas de aplicaciones

Aunque los contenedores resuelven el problema de la uniformidad en los entornos, gestionar cientos o miles de ellos en una combinación de nubes públicas y privadas supone una enorme complejidad operativa. Las capas básicas de organización en contenedores, como Kubernetes, ayudan a automatizar la implementación, pero son solo una parte de un ecosistema de nube mucho más amplio.

Por eso es fundamental elegir una plataforma de aplicaciones integral. Las plataformas de aplicaciones integran la organización en contenedores con el ecosistema más amplio de herramientas para desarrolladores, los procesos automatizados y la supervisión continua de la seguridad. Transforman la infraestructura básica en un entorno unificado: los desarrolladores obtienen un espacio confiable para crear y perfeccionar sus servicios, mientras que los equipos de operaciones adquieren un único panel de control para implementar, proteger y ampliar toda la aplicación empresarial en la nube que elijan.

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Las aplicaciones empresariales pueden usarse en muchas áreas diferentes de una empresa, desde las finanzas y las operaciones hasta la gestión de clientes y la capacitación de los empleados. El uso concreto que se les dé dependerá de las necesidades de la empresa, pero el objetivo principal suele ser el mismo: mantener las tareas importantes interconectadas y facilitar su gestión diaria. 

  • Planificación de recursos empresariales (ERP): El sistema ERP actúa como la columna vertebral operativa de una empresa. Conecta en un único sistema procesos fundamentales como la fabricación de productos, el seguimiento de la cadena de suministro global, la tramitación de pedidos y la contabilidad corporativa, para que los directivos tengan una visión precisa de la empresa. 
  • Gestión de las relaciones con los clientes (CRM): Las plataformas CRM organizan toda la información relacionada con los clientes. Realizan un seguimiento de los clientes potenciales, gestionan las cuentas de los clientes, almacenan los historiales de interacciones y organizan las solicitudes de soporte para que los equipos puedan ofrecer un servicio uniforme. 
  • Gestión de recursos humanos (HCM): Estos sistemas gestionan las operaciones relacionadas con el personal. Automatizan la nómina de toda la empresa, realizan un seguimiento de las prestaciones de los empleados, gestionan las estructuras internas de los equipos y agilizan el proceso de selección y contratación. 
  • Gestión de la cadena de suministro (SCM): Este software coordina el flujo de materias primas y productos terminados. Permite a las empresas gestionar las compras, controlar el nivel de inventario en los almacenes y optimizar la logística de envío para garantizar que los productos lleguen a los clientes de manera eficiente. Cabe aclarar que, del mismo modo que las empresas deben proteger estos bienes físicos, deben hacerlo también con sus cadenas de suministro de software para evitar que los puntos vulnerables pongan en riesgo sus aplicaciones.
  • Análisis e inteligencia comercial (BI): Estas aplicaciones transforman los datos sin procesar de toda la empresa en información clara que puede utilizarse para tomar decisiones estratégicas. Extraen información de enormes repositorios de almacenamiento, como los lagos o los almacenes de datos. En función de las necesidades de la empresa, pueden utilizar motores de procesamiento de datos en tiempo real para analizar la información al instante (por ejemplo, para señalar una transacción financiera atípica) o recurrir al procesamiento por lotes para recopilar grandes volúmenes de datos en momentos programados (por ejemplo, para generar informes de ventas globales al final de la semana). 

Aunque implementar aplicaciones empresariales mejora la fluidez y la eficiencia de las operaciones empresariales, también puede plantear algunos desafíos.

  • Conectar los nuevos sistemas con las herramientas en uso: La mayoría de las empresas usan tanto aplicaciones modernas de nube como software, bases de datos y servicios tradicionales. Para integrar las nuevas aplicaciones con los sistemas más antiguos, deben recurrir a API, middleware o herramientas personalizadas.
  • Facilitar la adopción por parte de los usuarios: Muchas veces, al modernizar el software básico, es necesario cambiar hábitos empresariales arraigados durante mucho tiempo. Para facilitar la adopción de nuevas herramientas, las empresas deben invertir en programas de incorporación eficaces que ayuden a los empleados a utilizarlas con confianza, y así asegurarse de aprovechar al máximo el valor de su inversión.
  • Migrar los datos: Cuando una empresa adopta una nueva aplicación empresarial, esta suele necesitar acceder a grandes cantidades de datos en el nuevo entorno. El proceso puede resultar complicado si los datos están incompletos, se contradicen o están almacenados en diferentes formatos. Los equipos deben revisar, organizar y comprobar los datos para que la nueva aplicación disponga de la información que necesita para funcionar correctamente.
  • Gestionar los costos y la complejidad: Puede ser costoso desarrollar, personalizar y mantener las aplicaciones empresariales. Para implementarlas exitosamente, es necesario planificar todo de forma minuciosa, teniendo en cuenta la capacitación de los usuarios, la integración, la seguridad y las actualizaciones continuas. Cuando no se planifica bien, los costos pueden dispararse y los beneficios que se espera obtener del sistema pueden tardar en llegar.
  • Garantizar la seguridad y el cumplimiento normativo: Las aplicaciones empresariales almacenan información confidencial de la empresa y datos de los clientes, por lo que necesitan controles de seguridad sólidos desde el principio. Esto incluye la gestión de accesos, el cifrado, la supervisión y las políticas que ayudan a la empresa a cumplir con los requisitos internos y las normativas externas.

El desarrollo y la gestión de aplicaciones empresariales conllevan una complejidad estructural considerable, en especial cuando los microservicios que componen una aplicación se distribuyen entre una combinación de centros de datos y entornos en la nube. Red Hat® OpenShift® elimina estas dificultades al ofrecer una plataforma de aplicaciones integral con opciones flexibles de implementación y uso. Con Red Hat OpenShift, puedes diseñar, ejecutar e implementar aplicaciones rápidamente en cualquier lugar, al tiempo que obtienes una manera uniforme de gestionar todo el entorno de aplicaciones.

Red Hat OpenShift ofrece una experiencia uniforme, optimizada y automatizada para ayudar a los equipos de desarrollo y operaciones a desenvolverse mejor en estos entornos complejos. Proporciona un conjunto de herramientas para desarrolladores que simplifica los flujos de trabajo diarios para que tus equipos dediquen menos tiempo a gestionar la infraestructura fundamental y más tiempo a centrarse en la innovación. Con las herramientas adecuadas y una buena gestión de la plataforma, las empresas pueden agilizar todo el ciclo de vida de la solución, reducir los costos operativos y ofrecer rápidamente las aplicaciones de alto rendimiento que necesitan.

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